Hoy muchas empresas intentan abordar la dimensión subjetiva a través de prácticas de bienestar como el coaching o el mindfulness. Proponen alcanzar un estado de equilibrio mediante métodos estandarizados, buscando incidir directamente sobre el bienestar, sin pasar —e incluso negando— el malestar que emerge en el trabajo cotidiano. Por eso, sus efectos suelen ser frágiles, rápidamente desbordados por el retorno de lo mismo.
El psicoanálisis, en cambio, parte del malestar. Invita a ponerlo en palabras, a ubicar sus coordenadas singulares, a darle un lugar. Porque lo que no encuentra sitio insiste bajo la forma de síntomas como burn-out, desorientación, conflictos reiterados, fallas de comunicación, dificultades en el liderazgo, entre otros. A diferencia de estas respuestas prefabricadas, el psicoanálisis sitúa el malestar en su especificidad y propicia un modo singular de tramitarlo. Produce, así, efectos reales en la manera en que se trabaja, se lidera, se decide y se habita una organización.
El 75% de las ausencias laborales prolongadas en Argentina están relacionadas con problemas de salud mental. (Fuente: Superintendencia de Riesgos del Trabajo, Argentina, 2023)